A globe made of colored yarn with sewing pins stuck in it sits on a smooth surface against a gradient gray background.

Liderar el cambio: Una conversación con Bianca Streng, de Future Up

18 junio 2026  |  Circularidad

Superar las barreras para la transformación circular sistémica en la moda 

Aunque la necesidad de una mayor circularidad es evidente desde muchos ángulos, la falta de una estrategia conjunta frena el progreso. La tecnología, la infraestructura y los sistemas necesarios para escalar los procesos circulares avanzan rápido, pero la industria en su conjunto es visiblemente más lenta a la hora de tomar el relevo. Resolver este desajuste exige un análisis preciso que revele los puntos críticos —a menudo invisibles— que enfrentan marcas, socios y profesionales del sector. Como suele ocurrir, el ingrediente clave es el diálogo. 

"Nuestro trabajo se centra en unir a los actores lineales y circulares para desarrollar modelos de negocio sostenibles para esta fase posconsumo"

En esta entrevista exclusiva, Bianca Streng,  responsable del programa de textiles en el consejo de empresas sostenibles neerlandés Future Up (antes MVO Nederland), reflexiona sobre qué se necesita realmente para catalizar la transición de la moda: de la intención a la implementación. Su perspectiva está forjada por dos décadas en el diseño de moda, el emprendimiento y la consultoría. En su nuevo rol, está convocando a un consejo asesor industrial único en su clase, centrado en definir estrategias y resolver problemas en la transición circular del sector. 

P: Bianca, comenzaste tu carrera como diseñadora de moda. ¿Qué te llevó a ampliar tu enfoque para explorar la transformación circular a nivel sistémico? 

 Empecé con un gran sueño: diseñar ropa para el mayor número de personas posible. Y durante un tiempo, funcionó. Tras estudiar diseño, pasé más de diez años creando prendas para varios grandes minoristas y marcas en los Países Bajos. Pero, con el tiempo, se hizo imposible ignorar el impacto de la industria: la escala de producción, la presión sobre las personas en la cadena de valor y el coste medioambiental. 

 Esa toma de conciencia provocó un cambio. Decidí dejar de diseñar simplemente más productos para centrarme en rediseñar el propio sistema. Fundé una marca de moda sostenible, puse en marcha mi propia consultoría de circularidad y escribí un libro, Kledinghoop ("Montaña de ropa"), detallando los pasos necesarios para la transición sostenible de la industria. En 2023, asumí mi cargo actual en Future Up, donde nos dedicamos a sentar a los actores adecuados a la mesa para trazar un camino colectivo hacia adelante. 

P:  En Future Up, vuestro trabajo se centra en el residuo textil posconsumo. ¿Por qué es tan crítica esta fase del ciclo de vida? 

 Por supuesto, el diseño es clave para alargar la vida de los productos. Pero si queremos acelerar el cambio a gran escala, también debemos abordar qué ocurre después de la fase de uso principal. Hoy en día, volúmenes enormes de textiles llegan al final de su "primera vida" sin una vía viable para una segunda. Nuestro trabajo se centra en unir a los actores lineales y circulares para desarrollar modelos de negocio sostenibles para esta fase posconsumo, ya sea mediante reparación, reventa (recommerce) o reciclaje. El reto no es la falta de ideas, sino la falta de colaboración. Muchas empresas siguen trabajando en cadenas de suministro tradicionales, mientras que las soluciones circulares suelen quedar fuera de esas estructuras. Nuestro papel es cerrar esa brecha. 

 P: La colaboración es un tema central para acelerar la circularidad. ¿Cómo es una asociación eficaz en la práctica? 

Una de las lecciones más importantes es que las marcas no necesitan ser dueñas de toda la infraestructura circular para tener un impacto real. De hecho, a menudo es más eficaz no serlo. Las marcas y minoristas ya tienen grandes capacidades: diseño, relación con el cliente, marketing. Sin embargo, la reparación, la logística de reventa o el reciclaje textil requieren un tipo de experiencia muy distinto. Cuando las empresas intentan hacerlo todo internamente, el progreso se ralentiza. Cuando se asocian con especialistas (proveedores logísticos, plataformas de reparación o expertos en reventa), los modelos circulares se vuelven viables mucho más rápido. En Future Up, actuamos como conectores: facilitamos el intercambio de conocimientos y ayudamos a las empresas a encontrar socios que de otro modo no conocerían. 

P: La normativa es un motor cada vez más importante. ¿Cómo ves que la regulación influye en la adopción de la circularidad? 

La política es crucial para generar impulso, incluso para aquellas empresas para las que la sostenibilidad no es una prioridad. Durante años, los pioneros han reconocido la necesidad de ser más sostenibles, pero la acción voluntaria no basta para un cambio sistémico. Instrumentos como la Responsabilidad Ampliada del Productor (EPR), el Derecho a Reparar y el Reglamento de Ecodiseño (ESPR) aportan ahora claridad y urgencia. Sin embargo, la regulación por sí sola no transformará nada. Lo que importa es cómo las empresas integran estos requisitos en su estrategia. La circularidad debe estar presente en el consejo de administración, no tratarse como una agenda paralela o separada. 

P: Esa integración suena difícil. ¿Cuáles son las principales barreras internas que ves? 

Uno de los grandes retos es traducir la ambición de sostenibilidad al lenguaje estratégico y financiero que entiende la alta dirección. Muchas organizaciones separan los KPIs financieros de los objetivos de sostenibilidad, lo que dificulta priorizar inversiones circulares a largo plazo. Los datos son críticos aquí. Cuando las empresas pueden demostrar el impacto financiero y ambiental de los modelos circulares con datos sólidos, es mucho más fácil lograr la alineación interna. Por eso, normativas de reporte como la CSRD y la ESRS, aunque complejas, son herramientas poderosas: crean una imagen de riesgo completa y permiten mejores decisiones estratégicas. En Future Up, hemos desarrollado un programa de liderazgo específico para ayudar a directivos y niveles C-Suite a integrar la circularidad en la política de su empresa. 

P: Parece que los datos son una pieza clave del puzle, pero también un área compleja. ¿Cómo pueden las empresas abordar esto? 

El reto no es solo recopilar datos, sino alinearlos en toda la cadena de valor. Las marcas a menudo piden información a los proveedores y descubren que la disponibilidad de datos se corta a mitad del proceso. A la vez, a los proveedores se les piden los mismos datos en múltiples formatos para decenas de clientes. Necesitamos una infraestructura compartida y estándares comunes, desde pasaportes digitales de productos hasta sistemas de reporte compatibles entre sí. 

A principios de año, organizamos una reunión entre empresas textiles y de alimentación para hablar de transparencia. Fue revelador ver cómo sectores tan distintos compartían los mismos desafíos e intercambiaban soluciones sobre condiciones laborales o interoperabilidad entre plataformas. Este foro demostró que el esfuerzo por la transparencia debe ser un viaje compartido. 

P: La comunicación sobre sostenibilidad es cada vez más delicada debido a las regulaciones contra el "greenwashing". ¿Cómo deberían las empresas enfocar esto? 

Es comprensible que muchas marcas de moda se hayan vuelto más cautas. El entorno regulatorio actual exige que cualquier afirmación de sostenibilidad esté bajo la lupa y tenga un nivel de prueba muy alto. Para mí, esto enlaza con los datos: las pruebas provienen de un reporte detallado y exhaustivo. Por tanto, la solución no es el silencio —el llamado green-hushing— sino construir credibilidad a través de la integridad de tus sistemas de datos. Las marcas deben comunicarse basándose en datos, ser transparentes sobre sus avances y honestas sobre sus retos. 

P: Recientemente habéis creado un Consejo Asesor Textil en Future Up. ¿Qué papel desempeña? 

El consejo sirve para asegurar que nuestro programa textil responda a las necesidades reales del mercado. Reúne a empresas de toda la cadena de valor: desde un gran minorista neerlandés y scale-ups de innovación circular, hasta productores de ropa de trabajo y socios de infraestructura como Bleckmann. El objetivo es ofrecer soluciones prácticas y escalables basadas en la experiencia directa de quienes van a implementar los cambios sobre el terreno. Nuestras conversaciones dejan algo claro: la transformación circular no empieza con la tecnología, sino con una mezcla de liderazgo y voluntad de colaborar más allá de los límites tradicionales. 

P: Mirando al futuro, ¿qué te hace ser optimista sobre la moda circular? 

Me entusiasma ver un movimiento real en múltiples frentes. Gran parte viene impulsada por la ley, pero además, cada vez más marcas entienden los beneficios en términos de reducción de residuos, extensión de la vida útil y lealtad del cliente. Los mercados de reventa crecen más rápido que el comercio tradicional. La reparación se está volviendo algo cotidiano. Se está produciendo una convergencia entre lo que quieren las marcas, los clientes y los reguladores. Aunque ese punto de encuentro total aún esté lejos, ya tenemos la dirección y las herramientas para llegar. Es un momento muy emocionante para avanzar juntos a la siguiente etapa. 

Para obtener más información sobre el trabajo de Bianca, visita https://www.biancastreng.nl/

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A middle-aged man with glasses, short gray hair, and a beard, wearing a patterned shirt and blue vest, standing against a plain light background.
Hans Robben

Program Manager The Renewal Workshop

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