Bienvenidos al informe Leading Circular 2025 de Bleckmann. Iniciamos este estudio hace casi media década y, durante este tiempo, hemos sido testigos de cómo la industria de la moda ha terminado por aceptar una nueva realidad: desde el crecimiento estratosférico de la reventa online (que en 2020 estaba en lo que hoy sabemos que era una fase temprana) hasta el avance —ciertamente pausado— de la legislación sobre sostenibilidad en el engranaje regulador europeo. Al presentar esta quinta edición, nos encontramos con un ecosistema de circularidad más maduro, pero también más complejo. Muchos de nuestros clientes han sabido anticiparse a este cambio, y nos enorgullece ayudarles a implementar soluciones que respalden sus estrategias de sostenibilidad, impulsadas tanto por criterios medioambientales como económicos.
La circularidad es el punto donde convergen la ecología y la economía
De hecho, el último año ha demostrado que la circularidad es el punto donde convergen la ecología y la economía. Ante el aumento del coste de vida a nivel global, cada vez más compradores recurren a la moda de segunda mano como una forma de ahorro. Al mismo tiempo, la creciente presión regulatoria en Europa está empujando a las marcas a adoptar o integrar modelos de negocio circulares. Este cruce de caminos, aunque parezca improbable, ofrece una oportunidad única: capitalizar la demanda de moda circular mientras se refuerza la preparación normativa ante los inminentes plazos de cumplimiento. Entonces, ¿cuál es el reto?
Para empezar, el sector ya cuenta con muchos actores consolidados. Plataformas de reventa como Vinted, ThredUp y Depop —junto a otras enfocadas al lujo como Vestiaire Collective y TheRealReal— ya poseen bases de usuarios masivas. Gracias a una analítica sofisticada y una interfaz impecable, están captando una proporción cada vez mayor de la "mente circular" del consumidor. Esto significa que las marcas que quieran entrar o expandirse en este mercado maduro deben ir más allá de iniciativas aisladas, como colecciones cápsula o programas de recogida de ropa. Necesitan entender qué lugar ocupa la circularidad en las prioridades del cliente actual y construir soluciones integradas que reflejen este nuevo paradigma.
En la base de este cambio que hemos observado estos últimos años reside lo que parece ser una reevaluación del concepto de "propiedad" en la moda. Por un lado, el enorme volumen de ropa que poseemos —y que a menudo no usamos— sigue siendo uno de los principales motores de la huella ambiental de la industria. Por otro lado, la propiedad está empezando a cobrar un significado nuevo y más constructivo. Los imperativos sociales, económicos y ambientales están empujando a las marcas y a los actores de la cadena de valor a asumir una mayor responsabilidad (ownership) sobre sus impactos. De este modo, la responsabilidad se convierte en la solución en lugar del problema: un camino hacia una gestión más consciente y responsable de las prendas durante todo su ciclo de vida.
Esto está creando, de forma lenta pero constante, una nueva ecuación de valor: una en la que el momento de la compra representa el inicio del viaje de creación de valor de una prenda, no su culminación. La transparencia y la rendición de cuentas se están volviendo pilares fundamentales en la relación con todos los grupos de interés, incluidos los clientes. Las empresas que prosperarán en este entorno serán aquellas que reconozcan el valor a largo plazo intrínseco a las prácticas circulares: un valor que no reside solo en las credenciales de sostenibilidad, sino en la fidelidad del cliente, la diferenciación de marca y la resiliencia operativa. En este informe, vamos más allá de las estadísticas generales para explorar qué significa este panorama cambiante para las marcas que están viviendo la transición.
Ya sea analizando cómo los diferentes enfoques circulares pueden responder a las nuevas tendencias de consumo o qué modelos ayudan a cumplir con las obligaciones normativas europeas, nos hacemos las preguntas que realmente importan. También analizamos el nuevo rostro de la transparencia en la moda, impulsado por países pioneros como Francia y su iniciativa Ecobalyse de etiquetado de carbono para la ropa. Además, hablamos con Bianca Streng —consultora de circularidad, podcaster, emprendedora y mentora de diseño— sobre los retos de poner en marcha modelos circulares en marcas de todos los tamaños. Por último, analizamos qué pueden aprender las marcas de moda y lifestyle del auge imparable de la reventa de zapatillas.
En resumen: ser líderes en circularidad ya no es solo una cuestión de diferenciación. Lo que está en juego es mucho más importante. Se trata de habilitar una cadena de valor que genere más valor. Ofrecer un valor circular real implica navegar la transición desde tres perspectivas críticas: la del cliente, la de la marca y la del socio logístico. Ya estamos viendo cómo nuestros clientes traducen las normativas y el sentimiento del consumidor en estrategias prácticas de diseño, suministro, logística, comunicación y gestión de datos a través de la colaboración. Porque cuando todos los eslabones de la cadena asumen —y comparten— una mayor responsabilidad, podemos actuar de forma decisiva en lugar de reactiva, y avanzar con confianza hacia un futuro más circular.
Hans Robben — Program Manager, The Renewal Workshop